22 Dic El ejercicio, arma contra obesidad y cáncer
Dos artículos del mes de diciembre, uno en el Journal of Clinical Oncology, revista de la American Society of Clinical Oncology (ASCO), otro en Nature del grupo de Salvador Aznar, del IRB, establecen la relación entre obesidad y aumento de casos de cáncer de diversos tipos. Por otra parte, otro del 14 de diciembre en la Newsletter de ASCO se pregunta acerca de la conveniencia de prescribir ejercicio en cáncer. Esto adquiere sentido tanto en obesidad como en cáncer.
En la Newsletter se destaca que aunque los datos varían según los diferentes cánceres analizados, existe una tendencia significativa que sugiere que el ejercicio diario moderado tiene un efecto beneficioso en la prevención de ciertos cánceres.
Obviamente, existen evidencia sobre la importancia del ejercicio moderado para la salud. La actividad aeróbica regular ayuda a mantener un peso adecuado, mejora el humor y limita afecciones como la diabetes o las enfermedades cardiovasculares, entre otras.
En el caso del cáncer existe un significativo cuerpo de investigación que sugiere que efectivamente ayuda en la prevención de la enfermedad. El papel del ejercicio y de la actividad física ha sido estudiado intensamente, particularmente para los cánceres de pecho y colon pero también para otros.
Numerosos estudios epidemiológicos y clínicos han mostrado que tener un estilo de vida físicamente activo puede reducir el desarrollo de los más comunes y mortales tipos de cáncer, frente a los estilos de vida sedentarios.
La relación entre obesidad y varios tipos de cáncer está demostrada, y las razones pueden ser inflamatorias, genómicas o de la confluencia de factores, sumadas al estilo de vida.
Existen importantes aspectos en los que la biotecnología tiene mucho que decir, pero lo que parece evidente es que en la prevención terapéutica el ejercicio juega un papel fundamental. Y sin costes asociados.
Es importante concienciar a médicos, pacientes y sociedad en general para establecer claramente la ecuación ejercicio, reducción del riesgo de obesidad, mejora de la salud y calidad de vida.